martes, 16 de diciembre de 2008

Las exequias de Sarpedón

LAS EXEQUIAS DE SARPEDÓN
Profundo dolor tiene Zeus. Ha dado muerte
Patroclo a Sarpedón; y ahora se abalanzan
el hijo de Menecio y los aqueos a arrebatar
el cuerpo y ultrajarlo
Pero esto no agrada en absoluto a Zeus.
A su hijo amado -al que dejó
morir: tal era la ley-al menos muerto lo honrará.
Y he aquí que envía a Apolo a la llanura
instruido de cómo cuidar el cuerpo.
Con unción y dolor el cadáver del héroe
levanta Apolo y lo lleva hasta el río.
Lo limpia del polvo y de la sangre;
cura las horribles heridas, sin dejar
que aparezca vestigio alguno; vierte sobre éllos aromas de la ambrosía; y con espléndidos ropajes
olímpicos lo viste.
Blanquea su cutis; y con una peineta de perlas
sus cabellos negrísimos peina.
Los hermosos miembros los arregla y recuesta.
Ahora parece un joven rey auriga -en sus veinticinco años, en sus veintiséis
que reposa después haber ganado,
con un carro de oro y velocísimos caballos,
en un certamen famoso el galardón.
En cuanto Apolo hubo terminado
su misión, llamó a los dos hermanos
al Sueño y a la Muerte, ordenándoles
que el cuerpo llevaran a Licia, ese rico país.
Y hacia allá al rico país, a Licia,
viajaron estos dos hermanos
Sueño y Muerte, y cuando ya llegarona la puerta de la casa real,
entregaron el glorificado cuerpo,
y volvieron a sus otras preocupaciones y quehaceres.
Y cuando 1o recibieron allí; en la casa, comenzó
con procesiones, y honras, y lamentos,y con abundantes libaciones en sagradas crateras,
y con todo lo necesario, la triste sepultación;y después hábiles artesanos de la ciudad
y afamados artífices de la piedra
vinieron a labrar el túmulo y la estela.

Sarpedón hijo de Zeus está muerto, el gran Patroclo acabó con la vida del guerrero, uno de las escenas más conmovedoras de la Ilíada, Zeus es el señor de los dioses pero respeta el designio de las Moiras, no quiere interferir en el fluir del cosmos, sin embargo Zeus se aflige, llora la pérdida de uno de los hijos más amados. La bella muerte es el regalo que Zeus da a su hijo, su cuerpo no será profanado por los soldados aqueos, su último presente es preservar el cuerpo caído en batalla.
Apolo cumple con el mandato de Zeus, limpia el cuerpo con agua cristalina, le da la imagen deiforme que solía tener cuando estaba vivo, reaparece el héroe troyano, el hijo del magnánimo Zeus. La bella muerte no puede ser mejor retratada por la voz poética: “Cierra de su pecho la llaga abierta…” Apolo mira lo que pudo haber sido este hombre, lo que pudo haber tenido, pero el destino implacable, las Moiras que no tienen piedad por los hijos de los dioses, el cosmos que no puede ser transgredido.

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